Sacaste tu nombre del amigo invisible, buscaste "ideas de regalos" y encontraste doscientas listas de velas. El atajo que nadie cuenta: la gente se agrupa en unos pocos perfiles, y cada uno quiere algo distinto.
El práctico
Tiene una taza y es excelente. No quiere adornos, quiere la buena versión de lo que ya usa: un termo de calidad, un cuchillo decente, café de especialidad. Aquí manda el precio: gasta todo el presupuesto en una sola cosa buena.
El acogedor
Calcetines gruesos, velas, tés, la sudadera más suave del presupuesto. Para esta persona el regalo es cariño, y el cariño tiene textura. Ante la duda entre útil y suave, elige suave.
El bromista
Quiere una risa, no un regalo. Calcetines graciosos con la raza de su perro, un muñeco absurdo de escritorio. Una regla lo mantiene amable: la broma apunta a la situación, nunca a la persona. Un regalo-broma más un detalle real, como buen chocolate junto al pollo de goma, funciona siempre.
El foodie
Cualquier cosa comestible gana, siempre que sea un escalón por encima de lo que se compra él mismo. Salsas picantes de autor, chocolate de especialidad. Consulta primero su lista de deseos, porque el foodie también es el más probable de tener alergias.
El minimalista
El tipo más difícil: está quitando objetos de su vida. La salida son los consumibles: café, velas, sales de baño, un vale de la buena panadería. Las experiencias ganan a los objetos, y una nota escrita a mano gana a ambas.
El que no conoces de nada
En todo sorteo hay uno: el compañero nuevo, el cuñado. No intentes adivinar su personalidad. Regala para la sala de descansos: buen café, té, galletas finas que comparta todo el equipo.
Dos trucos que valen más que el perfil
Primero, lee la lista de deseos si existe: nuestro generador la incluye en cada enlace privado. Segundo, guarda el ticket. Lo considerado gana a lo caro, pero lo cambiable gana a ambos.